Miami here we go

Miami here we go

En ingles mood significa humor, estado de animo. En esta sigla compartiré mis obsesiones, objetos y deseos según mi estado de animo. 

En este viaje, destino Miami, fui entre otras cosas a la caza de prendas vintage y vestidos especiales para completarel repertorio de Alto Pirulo Rent. La búsqueda se inicio en el mismo lugar donde termino. El thrift shop Red White & Blue, datazo para las amantes de los mega galpones abarrotados de ropa, que saben encontrar hallazgos entre miles de otras texturas y formas sosas. No apto para aquellas que dicen "no puedo creer que fulana encuentra esas maravillas en ese lugar lleno de nadas".

Entré a la primera sucursal de las tres que visite, y mi cuerpo se lleno de oxigeno en un profundo suspiro de placer. Y luego, manos a la obra, mejor dicho, ojos a la obra, porque realmente el trabajo duro lo hacen ellos. Llene un carrito de supermercado con prendas muy útiles para mi vestidor y el de mi familia, y como me pasa siempre en esos lugares ( también me pasa en el barrio chino), además compro cosas no tan necesarias, por no decir sumamente innecesarias.

Los días transcurrieron en diferentes shoppings, Marshall´s, Saks, tiendas Vintage, Lincoln Road Mall, etc. Muy satisfecha cada día volvía con vestidos de increíbles telas, cortes, texturas y colores, cortos, largos, talles s, M y L, y cuando decimos L de Large, realmente es Large, lo que entusiasma a quienes en nuestra querida argentina nos frustramos mirándonos al espejo diciendo:

"Pero como YO no voy a entrar en un talle Large?".
¨ Bueno, es que los parámetros de las marcas argentinas, bla bla…..¨
¨Ok, deja!!!!! No me expliques¨

Bue, no importa, la cuestión es que felizmente, compre talles para todas.

Empalagada de mirar vestidos, alquilamos con Xana, mi gran compinche de viaje, coquetas bicicletas. Ahhh!!! La felicidad de mirar un horizonte, y no tener a 30 centímetros de mi línea visual percheros infinitos de múltiples colores y estampas. Mis ojos estaban agradecidos, y mi cuerpo feliz de moverle otros músculos que los bíceps, en el sistemático movimiento de correr percha a percha. Sol, calor, humedad, movimiento, y después de un rato… un renovador y salado baño en el turquesa océano, bueno, en la orilla del mismo. Mientras chusmeábamos una producción de moda en el mar, suponemos la modelo era muy popular, a juzgar por la cantidad de paparazis que con sus cámaras de inmensos lentes, le sacaban fotos desde atrás de unas rocas, y otros con mayor desparpajo desde la orilla nomas, nuestras pálidas pieles que traíamos del otoño argentino se secaban con protector solar 50. Quisimos saber quien era pero nos respondieron, ¨I´ll tell when I´m done¨ ( te digo cuando termine). Por supuesto que nos fuimos antes que el estuviera ¨done¨, porque a mi ya me había agarrado el síndrome de abstinencia consumista.

Mas tarde, Xana prefirió volver a la playa, y yo me había quedado con ganas de comprar unos vestidos en una sucursal de SAKS. Sabia que cerca de casa había otra sede, fui a buscarla. Lo que yo no sabia es que esa sucursal cercana estaba dentro de Bal Harbour. Bue… para quienes no conocen, Bal Harbour es un ¨shopping¨ tipo galería selvática de supermegalujo donde ostentan marcas como Chanel, Valentino, Prada, Stella McCartney, Carolina Herrera, Dolce & Gabbana, Versace, Ralph Lauren y Gucci, etren otros. Mi saliva comenzaba a drenar como el lobo a punto de comerse a Caperucita, al descubrir la vidriera de GUCCI, en la que se exhibían, carteras, pantalones, vestidos, sacos, tapados, todo absolutamente bordadas (soy una loca desquiciada amante del bordado). Paso a la siguiente vidriera para no hacerme mala sangre y contemplo, animales, flores, y plantas, hechas puntada a puntada en hilo de algodón, lentejuelas, y piedras, cubriendo piezas de un corte y diseño cinematografico. A esta altura, corrian ríos de saliva debajo de mis pies y comenzaba a faltarme el aire.

Retrocedo unos pasos, y veo mi reflejo en la vidriera de Dolce & Gabbana. Ja! Mi look, no era para nada compatible con la escena de esa película. Con restos de sal en mi cuerpo, bikini, vestido de algodón rayado corto, zapatillas (ojo!!! Nuevas e impolutas), rodete y flequillo salvaje, morral de cuero marrón, y grandes anteojos, me vi rodeada de mujeres vestidas con altos tacos de piedras, vestidos de lentejuelas, maquillajes majestuosos, peinados esculpidos ( me pregunto si metiera un destornillador, se desarmaría?), uñas hidrolaqueadas y carteritas de perlas y cintas de terciopelo, que en definitiva, igual que mi morral, están llenas de sueños y pesadillas.

Cardamomo

Cardamomo

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